El legislador Jorge De Castro Font regresó al área de construcción del polémico proyecto Paseo Caribe, nuevamente para confrontar a los que allí protestan (y ahora que se acabaron las clases no saldrán de allí hasta Los Reyes Magos). Al igual que la otra vez, llegó en su auto lujoso negro pagado por los contribuyentes puertorriqueños. Sin embargo, no vino con una polo negra Lacoste y pantalones de $500. Su vestimenta fue un poco distinta, más apropiada para los insultos que acostumbra brindar a quienes manifiestan su oposición al proyecto.
